Educar entre algoritmos y móviles

Educar entre algoritmos y móviles

Por Licda Josmir Pérez

Daniel Cassany, catedrático de la Universitat Pompeu Fabra propone una transformación en la enseñanza de la lengua para adaptarse a la era digital. El experto destaca que el protagonismo renovado de la oralidad no es casual, sino el resultado de una tecnología de grabación diseminada que permite formatos como el vídeo, el podcast y las notas de voz, herramientas que ya son parte esencial de la vida cotidiana de los jóvenes. 

Esta realidad plantea a las instituciones educativas el reto de integrar la inteligencia artificial y los dispositivos móviles no como amenazas o distracciones, sino como una pieza clave en la formación de ciudadanos competentes, críticos y éticos en un entorno cada vez más globalizado y conectado.

La irrupción de la inteligencia artificial generativa, a través de aplicaciones como ChatGPT, Gemini…, representa uno de los cambios más disruptivos en el aula, y según Cassany, la respuesta no debe ser la prohibición, sino la transparencia. El especialista sugiere "sacar estas herramientas de la clandestinidad" y establecer protocolos de trabajo donde los estudiantes reconozcan su uso, documenten los prompts utilizados y verifiquen los resultados para evitar las "alucinaciones" o errores de los sistemas. De esta manera, la responsabilidad del texto final sigue siendo totalmente del alumno, quien debe aprender a personalizar y validar la información producida por la máquina. 

El catedrático defiende el uso pedagógico del teléfono móvil bajo una perspectiva ética, argumentando que no tiene sentido prohibir en la escuela herramientas que se utilizan naturalmente en cualquier otro ámbito de la sociedad, siempre y cuando el docente mantenga el control sobre los momentos de uso.

A pesar de estos avances tecnológicos, la enseñanza de la oralidad en las aulas todavía enfrenta barreras significativas. Tradicionalmente, la escuela se ha centrado en la lectura y la escritura bajo la premisa de que hablar se aprende de forma natural, pero la oralidad moderna grabada y editada requiere habilidades específicas que no se adquieren en la conversación cotidiana. El desarrollo de estas competencias se ve obstaculizado por factores sistémicos. Señala la paradoja de contar con "alumnos del siglo XXI, docentes del siglo XX y edificios del siglo XIX". Además, la falta de formación docente en didáctica de la expresión oral, el elevado número de estudiantes por aula y la carencia de infraestructuras adecuadas dificultan que la investigación académica se traduzca en cambios reales en el salón de clases.

El acceso global a internet ha transformado los intereses lingüísticos de los jóvenes, quienes ahora aprenden idiomas como el coreano o el japonés impulsados por el consumo de K-pop o manga, algo inimaginable hace décadas. El impacto de la oralidad grabada y la inteligencia artificial seguirá reconfigurando la comunicación humana, y el éxito educativo dependerá de nuestra capacidad para integrar estos nuevos formatos de manera significativa y contextualizada.

Josmir Pérez

La autora es candidata a doctora en el uso de la Inteligencia Artificial Generativa para la enseñanza de la Lengua en la Universidad Autónoma de Santo Domingo; magíster en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español en la UASD. Docente en universidades nacionales e internacionales.