Más allá del clic: El futuro de la educación superior en la era digital

Más allá del clic: El futuro de la educación superior en la era digital

Por Licda Josmir Pérez

El brote pandémico actuó como un catalizador imprevisto que obligó a las universidades a transitar en cuestión de semanas en debates teóricos sobre la virtualidad a una implementación forzosa de modelos digitales. Sin embargo, la verdadera transformación pedagógica en esta era post-pandemia no reside únicamente en la adopción de herramientas, sino en la capacidad de las instituciones para reconfigurar sus procesos de enseñanza y aprendizaje centrándolos en el estudiante. 

Este cambio de paradigma implica un equilibrio crítico entre la innovación tecnológica y la excelencia pedagógica, donde el desafío fundamental ya no es elegir entre lo tradicional y lo digital, sino orquestar un ecosistema híbrido que garantice la calidad académica y la equidad en el acceso.

El éxito de la educación virtual descansa sobre cuatro pilares fundamentales: un diseño pedagógico centrado en el alumno, una infraestructura tecnológica sólida, un respaldo institucional integral y, de manera crucial, docentes con competencias digitales especializadas. No obstante, este camino no está exento de obstáculos; la brecha digital ha operado como un factor que magnifica las desigualdades socioeconómicas preexistentes, dificultando el acceso a dispositivos y conectividad estable para los entornos más vulnerables. 

En este contexto, la tecnología por sí sola es insuficiente para garantizar el aprendizaje. Se requiere que el docente reajuste su presencia pedagógica en las aulas virtuales para fomentar la motivación y la interacción significativa, evitando así que la distancia física se traduzca en una distancia emocional o académica.

El horizonte educativo se perfila a través de modelos híbridos que combinan estratégicamente la riqueza de la interacción presencial ideal para la colaboración sincrónica compleja con la flexibilidad de los componentes virtuales, que favorecen la reflexión individual y el acceso a recursos multimedia diversificados. 

En este escenario, emergen oportunidades disruptivas como el uso de la inteligencia artificial para personalizar el aprendizaje de manera masiva mediante sistemas de recomendación y el empleo de la realidad extendida para simulaciones inmersivas en disciplinas como la medicina o la arquitectura. Sin embargo, alcanzar una transformación digital genuina exige un cambio cultural institucional profundo que trascienda la adopción tecnológica superficial. 

Las universidades deben cultivar culturas de innovación que celebren la experimentación y asuman la mejora continua como una responsabilidad colectiva, preparando así a ciudadanos críticos para un mundo inevitablemente interconectado.
Licda Josmir Pérez


La autora es candidata a doctora en el uso de la Inteligencia Artificial Generativa para la enseñanza de la Lengua en la Universidad Autónoma de Santo Domingo; magíster en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español en la UASD. Docente en universidades nacionales e internacionales.