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| IA y educación: Hacia un modelo de humanidad y creatividad |
Por Licda Josmir Pérez
La educación global enfrenta una crisis de obsolescencia al mantener métodos de enseñanza que priorizan la memorización y la repetición, tareas en las que los estudiantes jamás podrán superar a la inteligencia artificial. Esta desconexión entre el aula tradicional y la realidad tecnológica actual exige un reinicio urgente del sistema educativo para evitar un futuro donde los graduados carezcan de las competencias estratégicas y emocionales necesarias para los empleos del mañana.
Al integrar la inteligencia artificial en el entorno escolar, no solo se busca optimizar procesos técnicos, sino liberar el potencial humano para que el docente recupere su rol como líder y guía, asegurando que la formación deje de producir "robots repetitivos" y comience a cultivar individuos capaces de aportar aquello que las máquinas no pueden replicar: empatía, valores y pensamiento estratégico.
La implementación de la inteligencia artificial en las aulas permite descomponer el trabajo docente, automatizando las labores más tediosas y permitiendo un ahorro de entre el 40 % y el 50 % del tiempo del profesor. Este cambio radical no pretende reemplazar al educador, sino potenciar su impacto en la vida de los alumnos, permitiéndole centrarse en las relaciones interpersonales y en aspectos esenciales como la moral, el trabajo en equipo y la creatividad de cada estudiante. Mientras sectores como el entretenimiento, la comunicación y el transporte se han transformado drásticamente en el último siglo, las aulas han permanecido prácticamente iguales, con estructuras de enseñanza estáticas que ya no responden a las necesidades del mundo moderno. La tecnología ha revolucionado la forma en que vivimos y trabajamos, y es imperativo que finalmente tenga un impacto profundo en la forma en que aprendemos.
El nuevo paradigma educativo debe alejarse de la evaluación basada en la memoria y centrarse en lo que se conoce como las "tres C": curiosidad, pensamiento crítico y creatividad. Debido a que la inteligencia artificial siempre será superior en tareas de estudio conceptual, resolución de ecuaciones o memorización de datos históricos, la educación debe enfocarse en desarrollar habilidades humanas únicas. Esto implica transitar de un modelo de competencia individual y exámenes hacia uno basado en la colaboración, la comunicación y la confianza.
Las destrezas básicas como las matemáticas y la lengua siguen siendo fundamentales, pero deben servir únicamente como la base para formar pensadores estratégicos, compasivos y empáticos. Si el sistema educativo no evoluciona para preparar a los jóvenes en estas áreas, el futuro laboral será desolador, pues los licenciados no contarán con las herramientas necesarias para desempeñar los roles que la sociedad requerirá en las próximas décadas.
La autora es candidata a doctora en el uso de la Inteligencia Artificial Generativa para la enseñanza de la Lengua en la Universidad Autónoma de Santo Domingo; magíster en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español en la UASD. Docente en universidades nacionales e internacionales.
