Tras dos años marcados por una gestión unilateral, una agresiva retórica antiinmigrante, el encarecimiento del coste de vida y la implicación en la guerra contra Irán, la administración de Donald Trump se encamina a un plebiscito popular que podría despojar al Partido Republicano del control total del Congreso de cara a las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre de 2026.
En la Cámara de Representantes, donde se renuevan la totalidad de los 435 escaños, la ventaja republicana actual es mínima: controlan 218 escaños frente a los 214 de los demócratas, además de dos vacantes y un escaño independiente ocupado por Kevin Kiley tras abandonar el Partido Republicano.
Con un clima social desfavorecido por la inflación y el desgaste internacional, las encuestas apuntan a que los demócratas solo necesitan sumar cuatro escaños de los 21 distritos clave en disputa para hacerse con el control de la Cámara Baja. El repliegue de recursos económicos desplegado recientemente por los propios republicanos evidencia las dificultades del partido para retener la mayoría.
Siete carreras clave que definirán el Senado
La contienda por el Senado resulta especialmente decisiva. De los 35 escaños que se renuevan de los 100 que componen la Cámara Alta, los republicanos defienden una ajustada mayoría de 53 senadores. Para arrebatarles el control, los demócratas necesitan conseguir al menos 51 escaños, ya que una mayoría de 50 dejaría el voto de desempate en manos del vicepresidente JD Vance.
De las 35 carreras, siete circunscripciones se han consolidado como el terreno más disputado. En Míchigan, el candidato demócrata Abdul El-Sayed compite contra el republicano Mike Rogers, con la opción histórica de convertirse en el primer senador musulmán del país.
En Texas, el demócrata James Talarico busca arrebatar este bastión republicano frente a Ken Paxton —marcado por investigaciones de corrupción durante su etapa como fiscal general—, en una contienda sin precedentes desde 1976.
En Iowa y Kansas, estados tradicionalmente conservadores, las candidaturas demócratas de Josh Turek y el reverendo Adam Hamilton crecen en las encuestas debido al malestar agrario provocado por los aranceles, los recortes en subsidios médicos y la guerra; una victoria de Hamilton en Kansas supondría un hito histórico no visto desde antes de la Segunda Guerra Mundial.
Tras la salida de la campaña de Graham Platner por acusaciones de agresión sexual, el leñador y exsenador estatal Troy Jackson encabeza la candidatura demócrata frente a la republicana Susan Collins en Maine.
En Alaska, el presidente Trump ha volcado promesas de inversión —incluyendo infraestructuras para un gran oleoducto e indultos ambientales— para blindar el escaño del republicano Dan Sullivan frente a la demócrata Mary Peltola. Finalmente, Ohio se mantiene como otra de las plazas más disputadas e inciertas de la jornada.
Erosión del voto latino y coste de la política exterior
La decisión de la Casa Blanca de intervenir militarmente en Irán sin consultar ni pedir autorización previa al Congreso —aprovechando la complacencia de la mayoría republicana— se ha sumado a las tensiones migratorias para golpear la base conservadora, encendiendo las alarmas del electorado y poniendo a prueba el voto hispano en estados clave como Florida, Arizona y Texas.
Muestra de este desgaste son las discrepancias públicas manifestadas por figuras como la congresista republicana por Florida, María Elvira Salazar, quien ha cuestionado abiertamente las actuaciones del ICE para marcar distancias.
Con la cita electoral fijada para noviembre, el resultado de estos comicios determinará si la Administración Trump logra preservar su margen de maniobra o si deberá afrontar la segunda mitad de su mandato con un Congreso dividido.
