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| Latam-GPT: El despertar de la soberanía digital y la inteligencia artificial con identidad latinoamericana |
Por Licda Josmir Pérez
Este 10 de febrero de 2026 quedará marcado en el calendario tecnológico de la región como el día en que América Latina y el Caribe dejaron de ser simples espectadores para convertirse en arquitectos de su propio futuro digital, tras el lanzamiento oficial de Latam-GPT. Este ambicioso proyecto, liderado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) de Chile con el respaldo de CAF —banco de desarrollo de América Latina y el Caribe—, el Gobierno chileno, AWS y Data Observatory, representa el primer Gran Modelo de Lenguaje (LLM) abierto y colaborativo diseñado específicamente para reflejar las realidades lingüísticas, culturales y sociales de nuestras naciones. Ante la hegemonía de modelos entrenados bajo perspectivas del "norte global", Latam-GPT surge como una infraestructura pública esencial que busca cerrar brechas estructurales de productividad, democratizar el acceso a tecnologías de vanguardia y garantizar una soberanía tecnológica que proteja el vasto patrimonio histórico de la región, permitiendo que gobiernos, academia y emprendedores desarrollen soluciones propias alineadas con los desafíos locales.
El evento de lanzamiento en Santiago, que contó con la presencia del presidente Gabriel Boric y destacados líderes como Sergio Díaz-Granados (CAF) y la ministra Aisén Etcheverry, no fue solo una presentación técnica, sino un acto de independencia digital.
Durante años, los investigadores del CENIA notaron que, si bien modelos como ChatGPT son de alta calidad, sus respuestas sobre la cultura latinoamericana a menudo se limitan a descripciones genéricas que no captan la profundidad de la idiosincrasia regional. Por ejemplo, ante la solicitud de describir nuestra cultura, los modelos actuales suelen ofrecer una "amalgama vibrante" de términos comunes, pero carecen del contexto preciso de las realidades locales. Latam-GPT se construyó para cambiar esto, utilizando un enfoque colaborativo que ha involucrado a más de 60 instituciones y cerca de 200 especialistas de toda la región, incluyendo una red que ya suma aportes de 12 países, entre ellos Brasil, México, Colombia, Perú y la República Dominicana.
La base técnica de este modelo es monumental y se distingue radicalmente de sus competidores comerciales. Mientras que los sistemas tradicionales extraen información masiva de internet, Latam-GPT ha sido alimentado con un corpus de 17.5 terabytes de datos exclusivos, muchos de los cuales provienen de fuentes que nunca habían sido digitalizadas. Investigadores han trabajado directamente con comunidades e instituciones para recopilar documentos históricos, registros lingüísticos y expresiones orales que suelen ser invisibles para los algoritmos anglocéntricos. El resultado es un modelo inicial de 70,000 millones de parámetros, una escala comparable al GPT-3.5 de OpenAI, pero con un "cerebro" entrenado bajo el acento y la visión de mundo latinoamericana.
Uno de los pilares más innovadores y sociales del proyecto es su compromiso con la preservación de las lenguas originarias. En un continente donde muchos idiomas indígenas están bajo amenaza, Latam-GPT ha integrado pilotos avanzados para la traducción de lenguas como el rapa nui y el mapudungun. En el caso de la Isla de Pascua, el modelo ya se utiliza para facilitar trámites gubernamentales en rapa nui, demostrando que la inteligencia artificial puede ser una herramienta de revitalización cultural y no solo de eficiencia económica.
Álvaro Soto, director del CENIA, ha enfatizado que el objetivo es llevar estas lenguas a modelos computacionales para "preservarlas hasta la eternidad", asegurando que la historia de nuestros pueblos no desaparezca en la era digital.
El entrenamiento de este coloso tecnológico también rompe paradigmas en términos de infraestructura y sostenibilidad. La Universidad de Tarapacá (UTA), en Arica, ha sido una pieza fundamental al adquirir un supercomputador de alto rendimiento, valorado en aproximadamente 4.5 millones de dólares, destinado específicamente para procesar este modelo. Ubicada en el extremo norte de Chile, la infraestructura aprovecha la abundancia de energía solar de la zona.
Según datos del CENIA, el sistema de refrigeración del supercomputador no genera consumo hídrico y utiliza una matriz energética compuesta en un 99% por energías renovables no convencionales. Esto permite que las emisiones de CO2 asociadas al entrenamiento sean mínimas (estimadas en 0.96 toneladas), posicionando a Latam-GPT como un ejemplo de IA sustentable frente a la alta huella hídrica y de carbono de otros grandes centros de datos globales.
A pesar del entusiasmo, el proyecto no está exento de debates académicos necesarios. Expertos como Ulises Mejías han planteado dudas sobre si los modelos locales realmente pueden escapar de las "dimensiones coloniales" de la tecnología si no cuestionan las premisas básicas de la inteligencia artificial generativa, como la datificación de la vida humana. No obstante, los defensores de Latam-GPT sostienen que su naturaleza como bien público regional y plataforma abierta es, en sí misma, una respuesta política.
A diferencia de los chatbots cerrados, Latam-GPT está diseñado para que municipios, hospitales y startups puedan "abrir el capó" del modelo y desarrollar aplicaciones específicas para justicia, salud y educación sin depender de licencias extranjeras ni de infraestructuras externas.
El financiamiento de esta iniciativa refleja una alianza estratégica sin precedentes entre el sector público y organismos multilaterales. Con inversiones que superan el medio millón de dólares por parte del CENIA, el Ministerio de Ciencia de Chile y la CAF, el proyecto demuestra que existe una voluntad política de integrar la región a través de la tecnología. La ministra Aisén Etcheverry ha sido clara al señalar que contar con un modelo propio es esencial para que nuestra aproximación a la vida sea parte de la revolución tecnológica actual: "Cuando nuestra historia no está reflejada en lo digital, pedazos de nuestra cultura desaparecen".
De cara al futuro, el CENIA ya proyecta iteraciones más allá del texto, con el objetivo de incorporar imágenes y datos numéricos para hacer de Latam-GPT un sistema verdaderamente multimodal y representativo de la diversidad regional. El lanzamiento marca el fin de una era de consumo pasivo y el inicio de una etapa de producción tecnológica consciente. Al democratizar el acceso a estas herramientas, América Latina y el Caribe no solo están reduciendo su dependencia tecnológica, sino que están construyendo un futuro donde la inteligencia artificial habla nuestro idioma, entiende nuestra historia y respeta nuestra identidad cultural, demostrando al mundo que la innovación más avanzada también puede tener un profundo y orgulloso acento latino.
La autora es candidata a doctora en el uso de la Inteligencia Artificial Generativa para la enseñanza de la Lengua en la Universidad Autónoma de Santo Domingo; magíster en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español en la UASD. Docente en universidades nacionales e internacionales.
