4/10/2016
POR JOAN MATIAS
A pesar de los avances, América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del planeta, solo superada por África, porque la pobreza, la vulnerabilidad y la desigualdad siguen constituyendo problemas en esta región, donde existe un importante riesgo de retroceso debido al empeoramiento de algunos indicadores económicos.
Uno de ellos es el ámbito laboral, ya que el porcentaje de jóvenes que no estudia ni trabaja (los llamados NINI) es muy preocupante.
Otra de las cifras lamentables es la maternidad adolescente, un fenómeno más acentuado en las zonas rurales y que afecta directamente el nivel de estudios.
Datos del Banco Mundial
La base de datos del Banco Mundial, actualizada el pasado diciembre, muestra que los primeros cinco países en el ranking de la desigualdad mundial son africanos, seguidos por cinco latinoamericanos.
Entre los 14 más desiguales a nivel global, según esa lista figura: Honduras, Colombia, Brasil, Guatemala y Panamá.
La disparidad es tal que los niños más pobres solo acceden a cuatro años promedio de educación, mientras que los más ricos tienen 10 años o más, cifras que se profundizan cuando se compara la desigualdad en zonas rurales y urbanas.
Un país que no está en esa lista, pero que igual presenta retos que superar es Costa Rica cuya Deuda Publica ha ido aumentando desde 2008, es decir, desde hace casi 10 años.
A pesar de ser un país modelo a nivel mundial en generación de energía limpia, en el 2017 el principal disparador del presupuesto será la deuda, la que se estima alcanzaría un 49% del PIB, es decir, casi la mitad de su Producto Interno Bruto será para deuda.
Los retos que tienen los países de América Latina y el Caribe son múltiples, ya que por ejemplo en el informe sobre ‘Ética y Corrupción’ divulgado por el Foro Económico Mundial, de más de 130 países evaluados aparecen cinco países de Latinoamérica, a saber: Venezuela, Bolivia, Brasil, Paraguay y República Dominicana, siendo este último el único de esos que se encuentra en el Caribe.
Otro de los puntos que muestra la región es la baja matriculación en el nivel secundario y la lenta expansión del acceso de los niños a la educación preprimaria.
Conclusión
Finalizando podría decir que la pobreza se vincula con el ingreso medio de una sociedad. La desigualdad con la distribución. No hay una relación lineal entre ambos. Por eso se puede tener países pobres muy desiguales, pero también países de altos ingresos con altos niveles de desigualdad.
Así que más allá de los ingresos, las desigualdades en el acceso a servicios básicos está asociada a una gran disparidad que marca el acceso a agua potable, electricidad o vivienda y que incrementa la denominada brecha digital.
